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Historia del Cine Dominicano 
 

El cine extranjero en la República Dominicana

Después del segundo lustro de la década del sesenta se empezó a establecer un punto de garantía para el crecimiento del turismo en la República Dominicana, situación que, unida al auge del cine publicitario criollo, provocó que algunas compañías productoras extranjeras decidieran rodar en suelo dominicano parte de sus produciones, aprovechando las locaciones naturales que aquí se ofrecían.

Aunque Santo Domingo ya había sido escenario para la película Canciones unidas (A. Patiño Gómez, 1957), una especie de musical mejicano y auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas, no fue sino en la década del sesenta cuando se produjo un auge en cuanto a los rodajes de largometrajes extranjeros en el país.

Caña brava (Ramón Pereda, 1965) con la participación de los dominicanos Roxana Bellini y Fernando Casado; el mexicano Javier Solís y el puertorriqueño Braulio Castillo, fue una de esas primeras cintas que contaron con un amplio apoyo logístico para su rodaje en el país, al igual que Una mujer para los sábados (M. Zecena, 1968) que se realizó junto a los actores Julio Alemán, Teresa Velásquez y Amadee Chabot.

En 1973 el director Manuel Caño rodó Vudú sangriento, una historia de unos zombis en un país tropical. También la cinta Noa, Noa (Ugo Liberatore, 1973), aparente secuela de  Mutiny on the Bounty donde un grupo de ingleses y polacos  llega a una isla paradisíaca.

De Puerto Rico y México también llegaron otras producciones como Enrique Blanco (J. Mitchel, 1973)   Tú, mi amor (A. Correa, 1974) con los actores Frank Moro, Norah Zurita y el dominicano Nini Cáffaro.

En 1974 se dio la oportunidad para la coproducción italo-germano-hispana titulada Orden de matar o El clan de los inmortales  dirigida por José Gutierrez Maesso y protagonizada por Helmut Berger, Sydne Rome y José Maria Caffarel.

Este ímpetu de rodajes por parte de extranjeros también hizo que el propio escritor peruano Mario Vargas Llosa viniera a rodar en 1975 su versión cinematográfica de Pantaleón y las visitadoras junto a J. M. Gutiérrez con las actuaciones de José Sacristán, Katy Jurado y Perez Martínez. El director italiano Osvaldo Civirani realizó en el país dos produciones dominico-italiana de acción y aventura tituladas El dios negro o Il pavone nero (1975) interpretada por Chris Avran, Karin Schubert y Diogenes Castillo; y Samoa (1976) también conocida como Mayra, la venus negra o La ragazza dalla pelle di coralo. En esta actuaron Gabrielle Tinti, Norma Jordan, Rossana Schiaffino, Eduardo Fajardo, Hugo Blanco y Aliro Paulino hijo.

El reconocido director norteamericano William Friedkin encontró en la zona de Villa Altagracia la mejor locación para contar la historia de Sorcerer o El brujo, (1977), en la que un grupo de trabajadores petroleros, siente que la vida no vale mucho por los altos riesgos que se debe asumir en este tipo de negocio.

La localidad de Las Terrenas, con su hermosa zona playera, fue el escenario escogido para la miniserie de la BBC, Cristóbal Colón (A. Lattuada, 1985), donde se recreó el desembarco del conquistador. En esa producción actuaron Gabriel Byrne, Rossano Brazi, Virna Lisi y Oliver Reed.

En 1988 Wes Craven puso su mirada en el país para el rodaje de La serpiente y el arcoiris, una historia protagonizada por Bill Pullman en la que encarna a un investigador americano que viaja a Haití para verificar la aparición documentada de un zombie.

Otras producciones también han utilizado tanto el talento dominicano como los paisajes y locaciones para sus historias. Entre estas se encuentran: Las alimañas (A. de Osorio, 1976), Bermudas: la fosa maldita (T. Ricci, 1978),  Zombi 2 (L. Fulci, 1979), la venezolana, El crimen del penalista (C. de la Cerda, 1979), Me duele el alma (F. Krom, 1993), con la participación de las dominicanas Sonia Silvestre y Guadalupe Villegas; El Vacilón: The Movie (Agustín R., 2005), Change Up (L. Mendell, 2002), Cosa de brujas (J. Miguel Juárez, 2003), la cinta japonesa Miracle Banana (Y. Nishikori, 2005), el documental Santo Domingo Blues (A. Wolfe, 2003) sobre la vida artística del bachatero Luis Vargas, el documental  Ko Kris La  o El cuerpo de Cristo (C. Cvitanic, 2003), sobre los haitianos que viven en los bateyes dominicanos y la comedia argentina Papá se volvió loco (R. Ledo, 2005) y otras producciones italianas que han sido rodadas en parte o en su totalidad en el país como Predatori della pietra magica (Tonino Ricci, 1989), Colpo di statu (Fabricio de Angelis,1988), La Sporca insegna del coraggio (Tonino Valeri, 1986), Cobra misión 2 (Camilo Teti, 1989), Duri a morire (Joe D`Amato, 1978), La Notte degli squali (Tonino Ricci, 1987), La Regina degli uomini pesce (Sergio Martín, 1995) y Chicken Park (Jerry Calá, 1994).

Desde el 2003 se ha abierto un nuevo espacio de inversiones y varios han sido los productores y realizadores que se interesaron en rodar sus películas en territorio dominicano, que a la par con el auge del cine dominicano, se empeza a establecer las bases para una regularidad de rodajes extranjeros en el país.

En 2003 el director Randal Kleiser (Grease) rodó en Puerto Plata la película Lovewrecked y el francés Laurent Cantet (El empleo del tiempo) realizó en la zona costera de Las Terrenas su relato Vers le Sud (2005) con las actrices Charlotte Rampling y Karen Young.

También el importante productor español Andrés Vicente Gómez y el realizador peruano norteamericano Luis Llosa posicionaron sus inquietudes en el país para el rodaje de la adaptación cinematográfica de la novela de Mario Vargas Llosa, La Fiesta del Chivo, que narra los últimos días de vida del tirano dominicano Rafael Leonidas Trujillo. A estas producciones se unen las realizadas en el 2006 como la serie de televisión alemana Soko Leipzig (Sebastián Vigg), la italiana El batey (Claudio Del Punta) y la norteamericana Paradise Lost (Kyle Schickner). 

El espejismo de Cuba

Nuestra proximidad con la isla de Cuba y las similitudes en el valor arquitectónico y natural, nos han hecho terreno indiscutible para la recreación ficcionada de esta ciudad caribeña. Por eso Santo Domingo ha sido la ciudad anfitriona para crear esa ilusión que, si bien ha sido una modesta aportación a la voluntad de hacer posible muchas películas, la ha colocado en un plano irreal.

Esta situación fue que hizo que el director Francis Ford Coppola recurriera a Santo Domingo para el rodaje de El padrino II (1974), donde expone las intrigas y desengaños en esta segunda parte del texto de Mario Puzo.

Otras, con menos pretensiones, tomaron por asalto a esta ciudad para tocar situaciones políticas de la isla. Entre ellas se encuentran Los gusanos (C. Vila, 1978), Guaguasí (J. Gutiérrez, 1979), Perro de alambre (P. Caño, 1979), Dance with Me (R. Haines, 1998).

En 1990 llegó al país otra producción de Hollywood importante, Havana (S. Pollack). En 1996 el realizador cubano-norteamericano León Ichaso (Sugar Hill) rodó en Santo Domingo Azúcar amarga. En julio de 2001, el director Juan Gérard rodó su ópera prima en el país, Dreaming of Julia con la participación del joven actor mejicano Gael García Bernal, el español Gabino Diego, la mejicana Cecilia Suarez y el norteamericano Harvey Keitel. Con Ernstfall in Havanna (S. Boss, 2002), una producción Suiza, Santo Domingo también volvió a ser La Habana. En 2003 la realizadora Sally Potter (Orlando) rodó parte de su película Yes con el protagonismo de la actriz Joan Allen.

Hasta el actor cubano norteamericano Andy García seleccionó algunos lugares de República Dominicana para el rodaje de su ópera prima The Lost City (2004), basado en una novela de Cabrera Infante.

Para 2005 el realizador norteamericano Michael Mann (Heat) se mostró interesado en las locaciones de República Dominicana y se enfrascó en rodar algunas escenas de Miami Vice, adaptación para el cine de la famosa serie de televisión de los ochenta. Y en el 2006 el actor y director norteamericano Robert De Niro tomó la Ciudad Colonial en Santo Domingo para su filme The Good Shepherd, que refleja los cuarenta años de la CIA, vistos a través de uno de sus fundadores, Edward Wilson y que tiene como protagonistas a Angelina Jolie, Matt Damon, Joe Pesci, John Turturro, Jeff Applegate y Rob Armstrong. Estas experiencias han marcado un buen perfil para el técnico localo que ha integrado esos conocimientos para el desarrollo del propio cine dominicano.

FÉLIX MANUEL LORA

 

 


 
 
1. El cine Dominicano
2. Los primeros documentalistas nacionales
3. Las primeras intenciones del cortometraje
4. Cineastas de la diáspora
5. Desarrollo fílmico-industrial
en la República Dominicana 
6. Cine extranjero en R.D.
7. El cine-forum y cine-clubes
8. Empresarios del cine

     
 
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